Nuestros Buenos Días de hoy están relacionados con lo que comentábamos ayer sobre los Salesianos. Si una vez al mes comentamos algún aspecto de los 60 años de historia de nuestro colegio, hoy ha llegado el momento de hablar de los sesenta años de historia de salesianos en el Colegio Hogar Caixanova.
Los salesianos llegaron a Vigo en 1894. Su primera presencia fueron las Escuelas Gratuitas en el barrio del Arenal, donde serían también encargados de la parroquia del Sagrado Corazón. Matías Buil y Jesús Carballo fueron los primeros salesianos que llegaron a fundar la obra salesiana a la ciudad olívica. Los salesianos por aquel entonces estaban presentes en Sevilla y Barcelona, precisamente a Barcelona llegó el primer salesiano español, Manuel Hermida quien fuera párroco de Morgadanes. Este salesianos llevó a muchos jóvenes a las escuelas profesionales de Sarriá en Barcelona y por ello distintos gallegos se hicieron salesianos (entre ellos el nombrado Jesús Carballo).
Hay quien dice que en realidad los salesianos tenían que fundar en La Coruña, pero se equivocaron de trenes en Monforte y llegaron a Vigo; si bien es cierto que se conservan de 1885 por parte del sacerdote Casimiro Vázquez a Don Bosco que en principio contestó que en cuanto se pudiese se echarían raíces también en Vigo. La petición inicial hecha a Don Bosco era la fundación de una escuela profesional, algo que se haría realidad en 1948, el 19 de diciembre el obispo José López bendecía solemnemente el centro. La primera comunidad la formaron Ignacio Díez como director, el coadjutor José Cajaraville maestre carpintero y un aspirante a salesiano, Luis Sánchez. Los primeros alumnos llegaron el día de Reyes, entre ellos un sobrino de Manuel Hermida.
En estos años han pasado por el Colegio Hogar trece directores salesianos y, según el libro de personal, casi doscientos salesianos han formado parte de la comunidad. De aquellos tres primeros salesianos a los once que actualmente componen la comunidad silesia han cambiado muchas cosas: ya no hay internado ni talleres de carpintería o zapatería, pero se mantiene el mismo espíritu de Don Bosco de formar a los técnicos y profesionales del mañana. Con los medios y las herramientas de hoy, pero con la confianza en las posibilidades de los jóvenes de siempre.
Muchas personas han formado parte de esta historia del crecimiento industrial de Vigo y, ante cualquier crisis, nuestro pasado alienta un futuro esperanzado.
Buenos días.
sábado, 24 de enero de 2009
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